Médicos de ambulatorios piden protección ante las amenazas de toxicómanos. 21/01/1988

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El personal del centro de salud Rafael Alberti, en Vallecas, ha pedido al Insalud que se le dote de medidas de protección -vigilantes jurados- para defenderse del acoso a que están sometidos, fundamentalmente por drogadictos, que, bajo amenazas y actos de intimidación, les exigen recetas para conseguir productos psicotrópicos. La situación de acoso que sufren los facultativos se ha generalizado por todo Madrid, según reconocieron ayer fuentes del Insalud.

El martes, una representación de los trabajadores del centro mantuvo una entrevista con la directora sectorial del Insalud, en la que se pidió el establecimiento de un servicio de vigilantes jurados y otras medidas de protección, como la instalación de una caja fuerte donde guardar los talonarios de recetas, sellos de facultativos y sellos del centro los fines de semana.La situación del centro de salud y ambulatorio Rafael Alberti no es un hecho aislado en absoluto. Informaciones recogidas en otros ambulatorios, todos ellos situados en barrios conflictivos, coincidieron en señalar la existencia de amenazas contra los médicos que resisten a las pretensiones de los drogadictos y se niegan a extenderles recetas. En algunos ambulatorios, como el situado en la calle Sierra de Alquife, también en Vallecas, no ha habido más remedio que recurrir a los servicios de un vigilante jurado.

"Ahora la situación ha mejorado bastante, pero somos conscientes de que no hemos eliminado las coacciones, sino que los toxicómanos se han desplazado a otros centros que no cuentan con protección".

El ambulatorio Rafael Alberti es uno de los que están sufriendo un acoso sistemático. En seis ocasiones, siempre en fines de semana, el centro hasufrido robos de importancia: recetas, material médico diverso, máquinas de escribir, etcétera, además de los destrozos y actos de gamberrismo, como desparramar el contenido de los archivos o quemar documentos e historias clínicas. El 30 de junio pasado, una psiquiatra de un ambulatorio de San Blas denunció a un drogadicto que la golpeó ante su negativa a facilitarle recetas.

Alambradas

"Las amenazas siempre son del mismo tipo", declaró a este periódico un grupo de médicos de ambulatorio que han recogido datos sobre la situación general. "Que 'estoy muy mal', que ,necesito las recetas', que 'si no te voy a rajar', etcétera. Ya es grave que los médicos tengan que trabajar en un clima de coacción continuada, pero es que, además, nos estamos convirtiendo en cómplices forzosos del mercado negro de. fármacos, porque sabemos perfectamente que las recetas se venden luego o se utilizan para adquirir frascos de Rohipnol y Buprex principalmente, que luego se venden también a altos precios".El ambulatorio Rafael Alberti es una buena muestra de la nueva arquitectura impuesta por las circunstancias. Totalmente cerrado, su perímetroestá vallado con una pared de ladrillo de dos metros de altura y rematada por alambre de espino. Los nuevos centros del Insalud, afirmó ayer un portavoz del gabinete de prensa del Insalud de Madrid, se construyen como edificios cerrados, con un patio interior para que penetre la luz natural y con una sola puerta de acceso, que se supone es más fácil de proteger.

El Insalud reconoció que se cuentan por miles las recetas que se roban de los centros sanitarios, y que tales robos se producen de forma sistemática, "pero", afirmó el citado portavoz, "no hay soluciones fáciles. Tenemos los casos de médicos en concreto que son amenazados por algún drogadicto que la ha tomado con ellos. En estoscasos les cambiamos de destino, pero cuando la situación afecta al centro en general es difícil hacer algo. Hasta ahora hemos instalado servicio de vigilantes jurados en cuatro ambulatorios, pero no podemos extender el servicio a los 189 centros repartidos por Madrid, aparte que muchos centros tienen varias plantas y que las amenazas suelen producirse en el interior de las consultas, a puerta cerrada".

Uno de los vigilantes jurados confirmó a este periódico la existencia habitual de coacciones a Ios médicos, y contó, entre otros muchos incidentes, el de un toxicómano "que llegó al centro muy nervioso", y pegó un hachazo en la mesa de una médica.

Un concejal socialista muerto y otro herido por un vecino en un pueblo navarro 05/10/1988

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Andrés Améscoa Martínez, concejal socialista del Ayuntamiento navarro de Aguilar de Codés, fue asesinado a tiros a primeras horas de la noche del lunes por un vecino de esta misma localidad cuando salía, de la casa consistorial en compañía de otros ediles del PSOE, tras haber celebrado un pleno municipal ordinario. El presunto autor de los disparos se entregó a la Guardia Civil.
Andrés Améscoa recibió el impacto de siete proyectiles de escopeta en el tórax disparados por Ángel Martínez Guergue, de 65 años, jubilado y soltero, quien se había escondido en los soportales del Ayuntamiento esperando la salida de los cinco corporativos del PSOE, según testigos presenciales.Antes de darse a la fuga, Ángel Martínez disparó contra el teniente de alcalde de la localidad, Paulino Martínez González, que acompañaba al concejal asesinado y que resultó herido de gravedad. [Sobre la 20.15 horas, el presunto agresor se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de Viana. Éste depositó una escopeta repetidora y otra de cañones recortados y, tras prestar declaración, pasó a disposición judicial, informa Efe].
Según manifestó ayer el concejal Félix Martínez, testigo presencial del asesinato, el autor de los disparos reclamaba desde hacía varios años a las sucesivas corporaciones municipales de Aguilar de Codés una cierta cantidad de dinero que él estimaba que se le adeudaba. Según Félix Martínez, Ángel Martínez perdió hace diez años un juicio contra el Ayuntamiento y desde entonces reclamaba la cantidad a todos los concejales.
Fuentes socialistas indicaron que el asesino no tenía "nada contra las víctimas, sino en todo caso contra el Ayuntamiento en general", y apuntaron la posibilidad de un ataque de enajenación mental del autor de los disparos, ya que, según las declaraciones de Félix Martínez, "podía haber disparado contra cualquier componente de la corporación".
Un portavoz del hospital de Estella informó que el teniente de alcalde sufre heridas por disparo de arma de fuego con entrada de nueve proyectiles en el brazo izquierdo y en el cuero cabelludo. Su pronostico es grave.
Hace dos años, la Guardia Civil retiró a Martínez Guergue su licencia de armas debido a las quejas y temores de los vecinos por su comportamiento en su trabajo de guarda jurado en la localidad. Posteriormente, la Guardia Civil le concedió otra licencia.
Según han señalado concejales de la actual corporación y ex concejales de las corporaciones anteriores, Ángel Martínez ha venido profiriendo amenazas de muerte contra todos ellos de manera pública a lo largo de los últimos años. Estas amenazas llegaron a provocar la presentación de denuncias ante el cuartel de la Guardia Civil de Viana. Jesús Díaz de Cerio, alcalde socialista de Aguilar de Codés, no quiso ayer pronunciarse sobre el contencioso entre el asesino y el Ayuntamiento.

http://www.elpais.com/articulo/espana/NAVARRA/concejal/socialista/muerto/herido/vecino/pueblo/navarro/elpepiesp/19881005elpepinac_29/Tes/

Un vigilante hiere a otro de un tiro en el cuello al sacar el revólver de su funda para guardarlo en un armero 20/10/1988

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El vigilante jurado Francisco Javier Iglesias Canaval, de 32 años, resultó herido en el cuello por un disparo que se le escapó accidentalmente a un compañero cuando ambos prestaban servicio en el edificio de la Compañía Telefónica situado en la calle de Don Ramón de la Cruz. Un directivo de la empresa Segur Ibérica, a la que pertenecían ambos, dijo: "Eso le puede pasar a cualquiera". Este incidente se viene a sumar a otros similares, en los que diversos empleados de seguridad privada han actuado con impericia o precipitación.

El incidente se produjo sobre las 10 de la noche del pasado día 7, cuando el vigilante José Antonio M. R. había finalizado su jornada laboral y se disponía a guardar el revólver en una taquilla, según su propia declaración en la comisaría del distrito de Buenavista.Luis Valdés, directivo de la empresa Segur Ibérica, a la que pertenecen los vigilantes, explicó que uno de ellos se hallaba en una habitación, donde está instalado el centro de recepción de alarmas, mientras que su compañero salía en ese momento de un cuarto de baño próximo. El arma se disparó cuando José Antonio M. R. la extraía de su funda para guardarla en el armario.

Iglesias fue trasladado por su compañero hasta la casa de socorro de la calle de Montesa, cercana al edificio de la Telefónica, donde los facultativos comprobaron que había sido alcanzado por un proyectil en la región cervical posterior. La herida, en sedal, no afectó a los planos profundos, según el certificado médico, por lo que el paciente fue dado de alta y pasó a su domicilio.

Según fuentes policiales, Iglesias no ha prestado aún declaración en la comisaría de Buenavista, cuyos funcionarios se han hecho cargo de instruir las diligencias y aclarar los hechos. En dicha dependencia, en cambio, compareció José Antonio M. R., que hizo entrega del arma para su posterior examen en el laboratorio de balística de la Dirección General de Policía.

Ambos vigilantes jurados estaban contratados por la empresa Segur Ibérica encargada de la custodia y protección del edificio de la Compañía Telefónica de la calle de Don Ramón de la Cruz.

Un simple fallo

Luis Valdés, directivo de la firma Segur Ibérica, que está considerada como una de las siete grandes del sector, manifestó que el incidente fue "absolutamente fortuito" debido a que uno de los vigilantes "manipuló mal su revólver".Valdés añadió: "Eso le puede pasar a cualquiera", por lo que la empresa estima que se trata de una falta leve, que no implica sanción, sino tan sólo un apercibimiento. "Consideramos que fue un simple fallo, no una negligencia", dijo.

El directivo de Segur Ibérica señaló también que los dos vigilantes, "que son amigos y vecinos", han dado la misma versión de los hechos y no hay motivo para pensar que estos sucedieron de otra forma.

Valdés considera que las lesiones sufridas por Iglesias fueron muy leves y "sólo le afectaron la piel", aunque reconoció que la bala pudo haberle causado la muerte en caso de haber tenido una trayectoria ligeramente diferente.

Medios relacionados con el sector de la seguridad privada reconocen que el auge experimentado por éste ha fomentado el nacimiento de empresas que a veces no ' hacen una rigurosa selección de sus trabajadores.

Algunas de las firmas más potentes han creado sus propios centros de formación para vigilantes jurados, donde éstos reciben un curso cuya duración oscila entre cinco y ocho semanas. Estas empresas suelen realizar un control anual de las facultades de sus empleados.

Según fuentes policiales, sería deseable que las autoridades gubernativas ejercieran un mayor control sobre el negocio de la seguridad privada. El Ministerio del Interior impuso el año pasado 185 sanciones, por importé de 46 millones de pesetas, al considerar que las empresas habían incurrido en diversas irregularidades.

Negocio millonario

El sector de la seguridad prevé facturar este año alrededor de 100.000 millones de pesetas. Parte de este dinero será pagado por la Hacienda pública, debido a que la protección de muchos edificios oficiales corre a cargo actualmente de vigilantes, en lugar de guardias civiles o policías.Expertos policiales reconocen que las empresas se han esforzado mucho en la preparación física de sus vigilantes jurados, sobre todo en materias como el tiro y la defensa personal. Sin embargo, las mismas fuentes opinan que muchas de estas personas .no tienen suficiente preparación psicológica para enfrentarse con frialdad a determinadas situaciones". Otro aspecto que está creando fricciones entre el Ministerio del Interior y los grupos de seguridad es el de las escoltas a hombres de negocios por vigilantes jurados, aunque es una actividad prohibida.

El hermano mayor de Alberto Ruiz-Gallardón, en libertad sin fianza 04/02/1987

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El abogado José María Ruiz-Gallardón, de 31 años, pasó ayer a disposición judicial tras ser detenido el domingo por la noche cuando revisaba un despacho de abogados, según informó la policía. José María, hermano mayor de Alberto Ruiz-Gallardón, secretario general de Alianza Popular, fue puesto en libertad sin fianza a última hora de ayer, informó un portavoz del juzgado de guardia.

El vigilante jurado de los apartamentos, situados en el número 16 de la calle de Mauricio Legendre (Chamartín), manifestó a la policía que había encontrado al detenido "revolviendo los ficheros del despacho" el pasado domingo.

El detenido, que vive en el mismo edificio en el que fue arrestado, declaró que se dirigía a su apartamento cuando vio la puerta del local abierta y entró "para ver si ocurría alguna cosa", momento en el que fue descubierto por el vigilante jurado del inmueble.

El abogado de oficio de Ruiz-Gallardón solicitó un habeas corpus para que fuera puesto en libertad, pero el juez de guardia lo denegó al considerar correcto el arresto, según informaron fuentes policiales.

Los abogados del despacho en el que fue detenido Ruiz-Gallardón aseguraron a la policía que faltaban una calculadora y un reloj radio. La puerta del despacho no presentaba señales de violencia. Ni en su apartamento ni en poder del detenido se encontraron los objetos que han desaparecido del despacho.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/hermano/mayor/Alberto/Ruiz-Gallardon/libertad/fianza/elpepiautmad/19870204elpmad_6/Tes/

Dos heridos en el atraco a una sucursal 'fantasma' del Banco Central 11/02/1987

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Un desempleado que esperaba turno para cobrar el subsidio y un vigilante jurado resultaron heridos, el primero de gravedad, en el transcurso de un espectacular atraco cometido ayer en una oficina del Banco Central dedicada al pago del subsidio de desempleo. El local, situado en la calle de Chantada, del barrio del Pilar, sólo se abre cinco días al mes para pagar el subsidio. La oficina no dispone de ningún letrero exterior que la identifique como tal, tampoco dispone de teléfono ni consta en la relación de sucursales del Banco Central. Los dos atracadores, que iban armados, no consiguieron apoderarse de una saca de dinero, pero escaparon.

Los hechos sucedieron aproximadamente a las 8.15, cuando un grupo de unos 500 trabajadores en paro formaba cola a la espera de que la sucursal abriera para cobrar el subsidio de desempleo. A esa hora llegó un furgón blindado de la empresa Transegur, encargada del traslado de fondos. Dos vigilantes descendieron del vehículo con una saca de dinero y un tercer guarda, cuyo nombre corresponde a las iniciales J. A. M., de la empresa de seguridad Candi, que montaba vigilancia dentro del banco, abrió la puerta y salió.En ese momento, según un testigo presencial de los hechos, dos hombres que se encontraban camuflados entre las personas que esperaban empezaron a disparar con una escopeta y un subfusil. Los vigilantes jurados repelieron la agresión, mientras el director del banco tiraba hacia el interior del local del guarda que llevaba la saca con el dinero. Las personas que esperaban en la calle salieron corriendo despavoridas o se lanzaron al suelo.

Mecánico con cinco hijos

Julio Varela Salgado, de 34 años, mecánico en paro, casado y con cinco hijos, recibió un balazo que le entró por la mandíbula y cayó al suelo en medio de un enorme charco de sangre. El vigilante jurado J. A. M. recibió otro disparo que le atravesó el brazo derecho. Los atracadores consiguieron escapar en un Seat 131 de color rojo que estaba aparcado en las proximidades. Algunas testigos aseguraron que en el interior del vehículo se encontraba otra persona.

Numerosas balas se incrustaron en la fachada del banco y en el mostrador interior de una lechería situada al otro lado de la calle. En el lugar de los hechos se recogieron más de 25 casquillos.

Los dos heridos fueron trasladados a La Paz, donde quedaron ingresados. Varela, que fue sometido a una traqueotomía, se encontraba en la UVI en estado muy grave. El vigilante será dado de alta hoy.

La oficina asaltada no reúne condiciones de seguridad, según miembros del comité de empresa, y existe una sanción contra el banco por este motivo que está pendiente de resolución. Las colas de beneficiarlos son frecuentes, e incluso algunos duermen en la puerta para cobrar pronto.

El director del banco afirmó que uno de los atracadores era un hombre de unos 30 años, con barba y pelo negro, vestido con una cazadora de color gris claro. El director explicó también que uno de los asaltantes llegó a introducir el cañón de su arma en la ranura de la puerta para impedir que ésta se cerrara.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/MADRID/MADRID_/MUNICIPIO/BANCO_CENTRAL/heridos/atraco/sucursal/fantasma/Banco/Central/elpepuespmad/19870211elpmad_2/Tes

La caza furtiva y los basureros incontrolados ponen en peligro el monte de El Pardo 24/02/1987

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La Coordinadora Madrileña de Defensa de la Naturaleza (Comaden) ha denunciado el estado de abandono del monte de El Pardo. Según los ecologistas, a los vertidos incontrolados y destrozos producidos en la zona abierta al público (900 hectáreas) se añade la presencia de cazadores furtivos en la zona acotada (15.000 hectáreas). Un portavoz del Patrimonio Nacional, organismo del que depende el monte de El Pardo, afirma que la finca se encuentra en "buenas condiciones" y que es suficiente el número de 30 vigilantes en la zona, ya que han logrado cazar a la mayoría de los furtivos.

Un buitre negro cosido a balazos y degollado y un gamo en similares condiciones fueron encontrados el 17 de febrero por un vigilante jurado del Icona en el paraje conocido como Los Peñascales, al norte del monte de El Pardo. Felipe Samino, el autor del hallazgo, denunció el hecho ante la Consejería de Agricultura de la Comunidad de Madrid. El Patrimonio Nacional no tiene constancia de este incidente.La caza furtiva es el mayor problema al que se enfrentan los 30 vigilantes del patrimonio en la zona acotada. El Pardo es una de las principales reservas ecológicas de la región. Allí es posible encontrar especies protegidas como el águila imperial o el buitre negro.

Los gamos y los conejos son las víctimas más habituales de os cazadores furtivos, que emplean trampas y armas de fuego para abatir las presas. Las especies protegidas tampoco están a salvo en El Pardo: linces, águilas imperiales y buitres forman ya parte de la lista negra, según denuncia un portavoz de Comaden. El Patrimonio Nacional afirma que la mayoría de los furtivos son cazados; los ecologistas consideran que la vigilancia es "a todas luces insuficiente".
Vertidos incontrolados

Las 900 hectáreas del monte de El Pardo que están abiertas al público soportan todos los fines de semana una avalancha de cientos de visitantes. La apertura de esta zona, en 1976, fue acogida favorablemente por los madrileños. La evasión masiva de los fines de semana había encontrado un nuevo objetivo a 10 kilómetros de la Puerta del Sol. Varios técnicos del Patrimonio Nacional calificaron la apertura parcial del monte como "un desastre ecológico" y expresaron sus temores por la afluencia de domingueros.Los ecologistas describen la situación actual como caótica: vertidos incontrolados, escombreras, conductores que aparcan en cualquier sitio y aprovechan la situación para lavar y cambiar el aceite del coche... La carretera que conduce al palacio de El Pardo, punto obligado de paso para los altos mandatarios extranjeros de visita en Madrid, está salpicada de plásticos, latas y desperdicios en algunos tramos.

Según un portavoz del Patrimonio Nacional, "la zona se limpia con frecuencia; lo que sucede es que el monte es visitado por tal cantidad de gente que es imposible limpiar a medida que se ensucia". La misma fuente señaló que los guardas denuncian habitualmente la presencia de público en la zona acotada del monte, así como el abandono de basuras o el pren dimiento de fogatas.

El citado portavoz añadió que el patrimonio está estudiando la forma de evitar esta situaciones.

Los ecologistas madrileño proponen, entre otras medidas controlar y limitar el número de visitantes, prohibir el acceso en coche a varias zonas y reforzar la vigilancia.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/MADRID/caza/furtiva/basureros/incontrolados/ponen/peligro/monte/Pardo/elpepuespmad/19870224elpmad_7/Tes

Un vigilante jurado resultó muerto al evitar un atraco en una sucursal del Banco Central 02/09/1987

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Luis Fernando Domínguez García, de 25 años de edad, vigilante jurado, resultó muerto ayer en la sucursal del Banco Central de la calle del Marqués de Urquijo, número 36, cuando intentó evitar el atraco perpetrado por tres individuos. El vigilante consiguió sacar su arma y herir gravemente a uno de los atracadores, aún sin identificar. Un cliente resultó alcanzado por un disparo en una pierna, y un empleado de caja resultó también herido leve. Los otros dos asaltantes consiguieron huir en la confusión.

El atraco se llevó a cabo aproximadamente a las once de la mañana. Este periódico pudo hablar con Fernando Madera Marcos, el cajero de la sucursal, cuando, a las 14.30, salía del servicio de urgencias del hospital Clínico, cojeando levemente: "El atraco fue muy rápido y el tiroteo lo tengo muy confuso", afirmó. "Entraron dos hombres al banco, los dos de unos 30 años, bien vestidos, uno con chaqueta y otro con una cazadora. Uno de ellos se acercó a la caja y dijo que quería abrir una cuenta corriente. Yo le indiqué dónde tenía que hacer la gestión, y cuando iba para allá le vi que se llevaba la mano a la cintura como si buscara algo. Aquello me pareció sospechoso y le hice una señal al vigilante jurado, que se puso en guardia. Luego ya no sé más. Empezaron a sonar disparos y no recuerdo nada con detalle. Creo haber visto cómo otro de los atracadores saltaba el mostrador y cogía dinero de la caja".Las versiones de otros empleados apuntan a que primero entró un solo atracador, que vio dónde estaba situado el vigilante, y entonces hizo una seña a los otros dos cómplices. El vigilante jurado, alertado por el cajero, debió dirigirse hacia el hombre y entonces éste sacó su arma y comenzó a disparar. Luis Fernando Domínguez recibió un tiro en el tórax, pero tuvo tiempo de disparar y herir gravemente a uno de ellos.

Los otros dos atracadores dispararon también. Los empleados y clientes se arrojaron al suelo asustados, y hablan de haber oído unos 10 o 12 disparos. Un cliente, José Martínez Pinillos, resultó herido de un disparo en un muslo. El propio cajero resultó también con fuertes rasponazos en una pierna, aunque él mismo afirmaba ayer que no sabía muy bien si eran producto de algún disparo que le rozó o de haberse enganchado la pierna en algo.

Los dos atracadores que resultaron ilesos huyeron rápidamente. Los heridos fueron trasladados inmediatamente. El vigilante, el cliente y el cajero, al hospital Clínico, y el atracador, a la clínica de la Concepción. Uno de los atracadores huidos se llevó la pistola del vigilante jurado, una Llama calibre 38 especial, mientras que el arma utilizada por el asaltante herido quedaba en el suelo y era luego recuperada por la policía.

En el hospital Clínico los médicos aplicaron masajes cardiacos a Luis Fernando Domínguez, que había perdido mucha sangre, pero todo fue inútil. Murió a los pocos minutos. Domínguez llevaba trabajando cerca de dos años en la empresa de seguridad Candi, SA, y según un directivo de la misma, de apellido Rivas, era un hombre templado y con experiencia en ese tipo de trabajo. En la sucursal del Banco Central llevaba sólo dos días, supliendo las vacaciones de un compañero.

Una suplencia fatídica

El vigilante muerto se había casado hacía apenas dos meses, con Blanca Cabrero. Su cadáver fue depositado en el velatorio número 3 del hospital' adonde llegaron su mujer, su padre y uno de sus dos hermanos. Un grupo de compañeros de la empresa que estaban allí, muy afectados, impidieron a los periodistas que hablaran con la familia. Fuertes sollozos se oían a través de la mampara de madera que separan los velatorios del pasillo.

. Aproximadamente a las dos de la tarde Regó al hospital una mujer joven, cuñada del fallecido. La mujer no conocía todavía la muerte del vigilante. Preguntó por él, y un enfermero, sin ninguna delicadeza, le dijo: "Está en el velatorio". La mujer se quedó un instante paralizada de estupor, rompió a llorar y salió corriendo hacia allí.

Mientras tanto, en la quinta planta, Martínez Pinillos estaba siendo intervenido para extraerle una bala del muslo. Aunque la herida es de consideración, no reviste gravedad. A las 14.30 salía del hospital el tercer herido, el cajero Fernando Madera.

Fuentes de la clínica de la Concepción declararon, hacia las 11 de la noche, que el atracador, que había sido intervenido a primeras horas de la tarde, continuaba en estado grave. Hacia las 10 de la noche, un portavoz de la Jefatura Superior de Policía aseguró que el delincuente todavía no había sido identificado.
La polémica de los vigilantes

El tiroteo producido en el asalto a la sucursal del Banco Central reavivó ayer la polémica sobre la conveniencia de utilizar vigilantes jurados, lógicamente armados, en los bancos. Las secciones sindicales del Banco Central de UGT y CNT declaraban ayer que los bancos preferían a los vigilantes jurados porque sus servicios eran más baratos que dotar a cada sucursal de medidas de seguridad pasiva, como arcos de detectores de metales, cristales blindados o esclusas de accesos en las entradas. "La existencia de vigilantes evita muchos atracos, que no llegan ni siquiera a intentarse. Sin embargo, cuando el atraco se produce es habitual que desemboque en tiroteos que ponen en peligro la vida de las personas, incluyendo empleados y clientes", argumentaban los sindicalistas.De hecho, la sucursal asaltada ayer había sufrido cinco atracos en los últimos años. En los tres primeros, sin vigilantes jurados, no hubo heridos. Los dos últimos, el de ayer y otro ocurrido hace dos años, han sido sangrientos. En el de hace dos años resultó herido el cajero de un balazo en el cuello; aunque no murió, el hombre se vio tan afectado psíquicamente que pidió su traslado a las oficinas centrales y, poco después, la jubilación anticipada.

El propio jefe de personal del Banco Central, Jesús Basanta, que acudió al lugar de los hechos, reconoció que la vigilancia armada incrementaba mucho la peligrosidad de los atracos que finalmente se llevaban a cabo. Un directivo de la empresa de seguridad Candi, de apellido Rivas, reconoció también la mayor peligrosidad, pero destacó que en las sucursales con servicio de vigilantes el número de atracos disminuía mucho con relación a las restantes.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/CUERPO_NACIONAL_DE_POLICIA/vigilante/jurado/resulto/muerto/evitar/atraco/sucursal/Banco/Central/elpepuespmad/19870902elpmad_1/Tes